Cuando voy caminando y miro hacia atrás, los costados y adelante, me percato de la ausencia de sonidos y personas.
Esto me hace dar cuenta que algo esta por pasar y que no puede ser visto por ningun mortal.
En cualquier momento va a aparecer el jinete sin cabeza a mis espaldas y con su filosa espada me va a decapitar; se la llevara a su tumba y dejara mi cuerpo bañado en sangre sobre la vereda de Cachimayo y Rivadavia
lunes, 30 de noviembre de 2009
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